lunes, 28 de agosto de 2017

Miguel Otero Silva.

28/08/2017

Miguel Otero Silva.



Escritor, periodista y político venezolano. Nació en Barcelona en 1908 y murió en Caracas el 28 de agosto de 1985. Hizo sus primeros estudios en Los Teques. Muy joven aún se destacó en las luchas contra la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Es una de las figuras principales de la llamada Generación del 28, grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, que insurgió contra la tiranía y trataron de derrocarla, en alianza con gente del pueblo y algunos oficiales jóvenes de las Fuerzas Armadas. Con la rebelión estudiantil de 1928 Otero Silva se ve obligado a salir del país. Viaja a Francia y continúa su actividad conspirativa contra Gómez. En 1936 regresa al país tras la muerte del Dictador.

Paralelamente a su actividad política, Otero Silva inicia su carrera como escritor en la revista literaria de principios de siglo Elite. De igual forma figura entre los colaboradores de la revista Válvula, órgano de la vanguardia literaria venezolana, cuyo primer y único número aparecerá en enero de 1928. En su poesía está presente el tema social, expresión de sus ideas revolucionarias y de su sensibilidad frente a los problemas populares. En 1925 comienza también a publicar textos humorísticos con el seudónimo Miotsi, en el semanario Fantoches.

En 1937 es expulsado nuevamente del país, esta vez por el gobierno del general Eleazar López Contreras. En México publica su primer libro de versos, Agua y cauce, con el subtítulo “Poemas revolucionarios”.

Regresa a Venezuela con el gobierno de Isaías Medina Angarita, gran amigo y colaborador. En dicha etapa se dedica casi enteramente al periodismo y la política. Todas las experiencias en la lucha política sirvieron de base para su novela primigenia, “Fiebre” (1939), un relato vivencial y autobiográfico.

En 1941 figura entre quienes fundan el semanario humorístico “El Morrocoy Azul”, en el cual escribió textos en prosa y en verso. Este periódico tuvo gran importancia tanto desde el punto de vista periodístico-literario, como en lo tocante a la política. Era un periódico definidamente de izquierda, aunque tal inclinación se expresó siempre en un alto nivel de calidad. El 3 de agosto de 1943 apareció en Caracas el diario “El Nacional”, fundado por él junto con su padre y algunos viejos amigos. Ejerce la jefatura de redacción, y años más tarde la dirección. En poco tiempo “El Nacional” se convierte en el diario más importante de Venezuela.

En 1955, 16 años después de su primera novela, rompe el largo silencio literario con la publicación de “Casas muertas”, la cual logra una excelente acogida de parte de los lectores. En ella plantea el tema de la decadencia económica y social de Venezuela, especialmente en sus zonas rurales, en las primeras décadas del siglo XX, previas a la explotación petrolera.

Luego de la década 1948-1958, marcada por la dictadura, en la que Miguel Otero Silva mantuvo una definida pero discreta oposición, se abre una nueva etapa en la vida de los venezolanos.  Otero Silva reinicia su actividad política, logrando en par de ocasiones el cargo de diputado de la República y forjándose una imagen de respeto de todas las fuerzas políticas del país. En 1960 renuncia a la dirección de El Nacional, motivado a las presiones y boicot hacia su persona ejercido por los anunciantes del Diario.

En el ámbito literario, Miguel Otero Silva publica su tercera novela “Oficina Nº 1  en 1961. Argumentalmente es la continuación de su anterior novela “Casas muertas”, pero con un estilo y estructura narrativa diferente. Luego publica La muerte de Honorio, en la cual plantea el tema de la dictadura perejimenista. Continúa su producción literaria con “Cuando quiero llorar no lloro” (1970), siempre manteniendo el tema social como protagonista e innovando en sus formas narrativas.

Sus dos últimas novelas “Lope de Aguirre, príncipe de la libertad” y “La piedra que era Cristo”, muestran un cambio de temática y un alto nivel estético y discursivo, equilibrando de manera magistral los elementos socio-políticos e históricos de ambas obras. La búsqueda incesante de nuevas formas narrativas dentro de la literatura sirvió a Otero Silva como forma de renovación personal y como herramienta para introducir en la literatura venezolana novedades que la mantuviesen al día.

Otero Silva recibió en vida el Premio Nacional de Periodismo (1958), El premio de Novel Arístides Rojas (1955), el Premio Nacional de Literatura (1956), el Premio Lenin de la Paz de parte de la Unión Soviética (1979), entre otros.

La muerte le sorprende a los 77 años en la ciudad de Caracas. Pocos meses después de su fallecimiento, se incluyó su obra “Casas muertas. Lope de Aguirre, príncipe de la libertad” en la Biblioteca Ayacucho, Colección Clásica. Aunque Otero Silva alcanzó a ver el volumen ya impreso, la muerte frustró la idea original de homenajear los 75 años de vida del autor, y se convirtió en un homenaje póstumo a toda su vida y obra.

Facilitador Pedro Araujo.

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